Revisión el avance del Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, 05 de mayo 2026, Nueva York
Buen día.
Mi nombre es Blanca Arely Gómez, representante del Comité de Familiares de Migrantes Desaparecidos de El Salvador, COFAMIDE.
También formo parte del Bloque Latinoamericano de Migraciones y de la RRCOM. Soy madre y hermana buscadora. Desde hace 16 años busco a mi hijo, Luis Roberto Melgar Gómez, desaparecido en la ruta migratoria. También busco a mi hermano Nelson Gómez, desaparecido hace 13 años, y junto a otras familias, buscamos a miles de migrantes que han desaparecido o han sido asesinados en el camino.
Estar en este espacio representa un logro y, sobre todo, una esperanza. Nos permite que las autoridades escuchen directamente la voz de las familias y conozcan los desafíos que enfrentamos cada día. Uno de los principales obstáculos es la falta de acceso a mecanismos de búsqueda, tanto a nivel local como transnacional. Muchas veces, las instituciones, consulados u organizaciones están lejos de nuestras comunidades, y no contamos con los recursos para llegar a ellas.
A esto se suma la falta de información sobre estos mecanismos, y las barreras lingüísticas que enfrentan comunidades indígenas.Desde la creación del Pacto Mundial para la Migración, las familias, junto a organizaciones de la sociedad civil, hemos trabajado para impulsar el objetivo 8, enfocado en salvar vidas y atender la situación de migrantes desaparecidos.A siete años de su aprobación, seguimos buscando sin descanso, tanto en vida como entre restos.
Hemos impulsado mecanismos como comisión forense, bancos de datos y el Mecanismo de Apoyo Exterior de Búsqueda e Investigación. Sin embargo, es urgente fortalecer estos esfuerzos en los países de origen, tránsito y destino.Sabemos que vivimos en un contexto global complejo, marcado por conflictos y retrocesos en derechos humanos. Por ello, hacemos un llamado a los Estados a no retroceder en sus compromisos, especialmente en el objetivo 8.
Es fundamental fortalecer el registro de casos, coordinar con organizaciones y familias, y consolidar instituciones que ya trabajan en la búsqueda de personas desaparecidas. La evidencia demuestra que un enfoque multisectorial es más efectivo.
También es clave que las fiscalías especializadas en países de origen, tránsito y destino reciban denuncias y generen bases de datos que permitan acciones coordinadas de búsqueda, con un enfoque de derechos humanos y no de criminalización.
Como familiares reconocemos las acciones que el CED ha llevado a cabo en abril de este año, aplicando el artículo 34 de la convención a México, atendiendo a la preocupación de miles de familias mexicanas y de otros países que tienen a sus seres queridos desaparecidos en ese país, incluidos migrantes que transitaban por esa ruta migratoria.Reconocemos avances, pero aún queda mucho por hacer.
El desafío es transformar estos compromisos en resultados reales: encontrar a nuestros seres queridos.
Muchas gracias.




